sábado, 14 de febrero de 2015

MANDATOS DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA


RECOMENDACIONES (MANDATOS) DE LOS CUERPOS FISCALIZADORES DE LOS TRATADOS DE LAS NACIONES UNIDAS

 

ACTUALIZACIONES 2015 DE JURISPRUDENCIA SOBRE ESTÁNDARES DE SALUD Y CUIDADO MATERNO, ABORTO Y ANTICONCEPCIÓN

 

CENTRO DE DERECHOS RPRODUCTIVOS

 

Los Cuerpos fiscalizadores son:

 

CRC = Comité sobre los Derechos del Niño

Comité de la CEDAW

ESCR = Comité sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales

Comité de Derechos Humanos

CAT = Comité contra la Tortura

 

(Panamá es signataria de todos estos tratados.)

 

***El término “mujer” incluye mujeres y niñas, salvo que se especifique lo contrario.

 

 

INTRODUCCIÓN

Los derechos reproductivos son esenciales para la realización de todos los derechos humanos, y comprenden una amplia gama de derechos civiles, políticos, económicos y sociales, como son que las mujeres y niñas tengan derecho a:

  • Equidad
  • No discriminación
  • Privacidad
  • Información
  • Estar libres de tortura o tratos crueles, inhumanos y degradantes
  • Acceso a información y servicios de salud reproductiva
  • Resultados positivos en cuanto a reducción de la tasa de mortalidad materna, tomar decisiones informadas libres de violencia, discriminación y coerción acerca de su sexualidad y reproducción.

 

AUTONOMÍA Y DERECHOS REPRODUCTIVOS

 

  • El derecho a decidir el número y espaciamiento de sus hijos.  (Art. 16 de la CEDAW.) 
  • Derecho a la Privacidad (confidencialidad).  (Art. 17 del Convenio Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que según el Comité de Derechos Humanos es parte importante para asegurar la protección de las decisiones reproductivas de las mujeres y niñas.
  • Derecho a estar libre de barreras a su autonomía, tales como:
    • Requisitos de autorización de terceras personas para tomar decisiones de servicios de salud reproductiva, como cónyuges, jueces, padres o madres, tutores o autoridades de salud.  Se considera que esta es una forma de discriminación en contra de las mujeres y son barreras a su acceso a los servicios públicos de salud reproductiva.
    • La Objeción de conciencia no regulada.  La objeción de conciencia es una práctica PERSONAL, no INSTITUCIONAL.  Se debe regular adecuadamente para que no limite el acceso de las mujeres a los servicios de salud reproductiva.  Debe crearse un mecanismo expedito y sistemático para referirlas a otro profesional de la salud.

 

  • Violencia y Coerción:  Se considera que negarle autonomía reproductiva a mujeres y niñas es violencia.  Esto incluye lo siguiente:
    • Aborto forzado, esterilización forzada, pruebas de embarazo o de enfermedades de transmisión sexual como requisitos.
    • Prácticas tradicionales dañinas, como matrimonios infantiles, tempranos o forzados, mutilación, etc.
    • Restricciones al acceso a la información.  La educación sexual integral debe ser obligatoria como parte de currículo educativo.

 

EL DERECHO A RECIBIR CUIDADOS DE SALUD MATERNA

 

Para prevenir la mortalidad materna los Estados parte deben tomar medidas positivas para garantizar servicios de salud materna disponibles, accesibles, aceptables y de buena calidad.

 

Los servicios deben prestarse respetando la dignidad de las mujeres y niñas con sensibilidad respecto a las necesidades, diferencias y perspectivas de las mujeres, ya que se reconoce que las actitudes negativas de los prestadores de servicios de salud para con las mujeres pueden desanimarlas a acudir a los centros de salud.

 

Según los Comités, las altas tasas de mortalidad materna están íntimamente relacionadas con insuficientes servicios de salud reproductiva, leyes restrictivas del aborto, abortos inseguros o ilegales, embarazos de adolescentes, matrimonios de niñas y matrimonios forzados y acceso inadecuado a los anticonceptivos.

 

Los grupos más vulnerables son las adolescentes, las discapacitadas, mujeres pobres y que pertenecen a minorías, mujeres rurales, y privadas de libertad, a las que se les esposa a las camas durante la labor de parto y el parto.  Las complicaciones del embarazo son la primera cause de muerte de niñas adolescentes de 15 a 19 años en los países en desarrollo.  Los Estados deben asegurar la autonomía y las decisiones informadas sobre su salud reproductiva de las adolescentes, para prevenir la mortalidad materna y han condenado la expulsión de adolescentes embarazadas de las escuelas.  Deben poder continuar su educación.

 

Recomendaciones:

  • Atacar las causas raíces de la mortalidad y morbilidad materna.
  • Invertir ampliamente en servicios esenciales para la salud materna, como agua limpia y alimentos nutritivos, respeto del personal y medicinas.
  • Establecer políticas de no discriminación en los hospitales y clínicas, sancionando violaciones de los derechos y asegurando los resultados deseados.

 

DERECHO A LA INFORMACIÓN Y SERVICIOS DE ANTICONCEPTIVOS

 

Recomendaciones:

 

  • Mandato a los Estados de asegurar el derecho a la información sobre anticonceptivos y servicios.
  • La información y servicios de anticonceptivos es esencial para la equidad de género por el impacto en la vida de mujeres y niñas.
  • Continuar condenando las violaciones a la autonomía de las mujeres en cuando a información y educación sexual, y restricciones como requisitos de autorización de terceras personas, limitar el acceso a los anticonceptivos y a la anticoncepción de emergencia, violación a su privacidad, igualdad y a decidir el número y espaciamiento de sus hijos.

 

DERECHO A INFORMACIÓN Y SERVICIOS SOBRE EL ABORTO SEGURO

 

  • Las leyes que restringen el aborto violan varios derechos humanos, a saber, a la salud, vida, privacidad, no discriminación y a no ser estereotipadas
  • Como mínimo, las mujeres deben tener derecho al aborto terapéutico si su vida está en peligro, pero se recomienda despenalizarlo en casos de violación, incesto, anomalías severas o fatales del feto y condiciones de salud mental, ya que se considera que la penalización de estos servicios es una forma de discriminación y una violación de los derechos a la salud, vida, y a estar libre de torturas y tratos crueles.
  • El Comité CRC (Derechos del Niño) establece que los Estados deben asegurarse que las adolescentes tengan acceso al aborto, aunque no sea legal.  El Comité CAT (Contra la Tortura) reconoce que negar el acceso al aborto en varias circunstancias viola la obligación del Estado de proteger a las mujeres y niñas de la tortura y el maltrato.
  • Se insta a los Estados a liberalizar sus leyes sobre el aborto para aumentar el acceso al mismo.
  • Los Estados deben eliminar los periodos innecesarios de espera para tener acceso a servicios de aborto y eliminar el permiso de los padres para el aborto de adolescentes; las opiniones de la adolescente deben ser oídas y respetadas.  Se recomienda la eliminación del permiso del cónyuge para abortar.
  • La objeción de conciencia debe ser personal, pero no se debe permitir institucionalmente.

 

RECOMENDACIONES:

 

  • Los Estados deben incorporar los estándares establecidos por las Guías de Aborto Seguro de la Organización Mundial de la Salud.
  • Eliminar barreras procedimentales para recibir los servicios de aborto.
  • Menos restricción legal del aborto, respeto a la autonomía de mujeres y niñas.
  • Medidas positivas como campañas informativas, combate a los estereotipos de género y leyes y políticas discriminatorias sobre el aborto.
  • Eliminar requisitos de autorización de terceras personas para abortar.
  • Regular la objeción de conciencia para garantizar el derecho de las mujeres a la igualdad y permitirles ejercer su autonomía reproductiva.

 

Latinoamérica: La desigualdad entre hombres y mujeres sigue en pie

Por Sara Lovera y Gabriela Ramírez
(
sara.lovera@ymail.com) y (gabyramirez03@yahoo.com.mx)

Ciudad de México, febrero (SEMlac).- Los avances para lograr la igualdad de género y garantizar el pleno ejercicio de los derechos para las mujeres y las niñas en América Latina y Caribe, no se han traducido en mejoras vitales y cotidianas; la desigualdad y el machismo siguen en pie.

Lo más sorprendente es que se han cambiado leyes, hay programas y políticas públicas, avances en los derechos sexuales y reproductivos, pero el tema más atrasado es el que se refiere a la mujer y los medios de comunicación. Por eso es lento el cambio de actitudes y la necesaria revolución cultural.

Así lo da a conocer el informe "A 20 años de la Plataforma de Acción de Beijing: objetivos estratégicos y esferas de preocupación", realizado por el Comité de ONG de América Latina y el Caribe para la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) y coordinado por la presidenta de la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer (Argentina), FEIM, Mabel Bianco.

El documento que se distribuirá en la próxima Asamblea de las Naciones Unidas sobre la Mujeres (marzo 9-19) en Nueva Cork y contó con aportes de casi 100 organizaciones feministas y de mujeres en la región.

El texto explica que la esfera de preocupación menos atendida por los gobiernos de América Latina y el Caribe es "La mujer y los medios de difusión", ya que ellas no tienen acceso a la generación de contenidos y a la toma de decisiones en los medios. Además, la difusión de contenidos estereotipados sigue predominando fuertemente en la región. El informe señala que "en tanto los Estados sean indiferentes a esta situación, la desigualdad estructural en la región no podrá eliminarse".

La esfera de "la niña" tuvo muy pocos avances. Problemas como el aumento de embarazos en adolescentes y el abuso sexual infantil son constantes en la región y no hay políticas claras que ayuden a combatirlos. Además, en algunos países latinoamericanos, la edad de casamiento permitido es menor a 18 años, cuando el Comité de los Derechos del Niño plantea esa edad.

En relación con "la mujer y la salud", persisten grandes problemas de acceso a la salud sexual y reproductiva, sobre todo para mujeres indígenas, afrodescendientes, adolescentes, mujeres con capacidades diferentes, migrantes y las que viven con VIH.

Varios países han implementado planes y programas específicos de salud sexual y salud reproductiva desde el año 2000, como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Nicaragua y República Dominicana. Sin embargo, no se logra una cobertura integral y homogénea al interior de cada país.

La mortalidad materna no ha disminuido, según las metas propuestas, y la mayoría de esas muertes son evitables. En Brasil, Perú y Nicaragua, la tasa continúa alta. En la mayoría de las naciones no disminuyó ni logró reducirse en dos tercios, como era el propósito para 2015. El menor logro se registró en Argentina y México, mientras que Uruguay, Puerto Rico y Chile consiguieron descenderla.

Las restricciones al acceso al aborto permitido por la ley continúan e incluso en algunos países se restringió más el acceso al aborto. En Chile, Nicaragua, Honduras, El Salvador y República Dominicana la interrupción del embarazo está prohibida en todas las circunstancias.

En México, en muchas de las entidades federativas, hubo cambios desfavorables después de la legalización en el Distrito Federal en 2007. En algunos países se eliminaron algunas causales de su despenalización, como en Guatemala y Ecuador.

El éxito más importante en la región es el de Uruguay, que en 2012 modificó el marco legal, amplió la exención de la pena hasta las 12 semanas de gestación y generó servicios legales de aborto en el sistema nacional integrado de salud. Puerto Rico, Cuba, Guyana Francesa, Guyana y Barbados son los únicos países de la región donde el aborto está legalizado en todas las circunstancias.

Adicionalmente, han aumento los casos de mujeres que viven con VIH. Las adultas representan el 31 por ciento de las personas viviendo con VIH, indicador que en el Caribe asciende a 53 por ciento.

La "violencia contra mujeres y niñas" persiste como un problema en aumento. La mayoría de los países tiene legislación que reconoce la violencia contra las mujeres. Sin embargo, muchas de las definiciones sobre violencia que establecen no concuerdan con la Convención de Belem do Pará, que define violencia contra la mujer como cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado.

La tipificación y homologación del feminicidio sigue siendo un desafío, pese a que América Latina es la segunda región con índices más altos de muertes de mujeres por violencia, tanto en el ámbito rural como en el urbano.

En Centroamérica y México el feminicidio se ha incrementado: entre 2003 y 2012 hubo 12.178 casos en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Tan solo en El Salvador se reportan 194 crímenes de mujeres en 2004 y en México se contabilizaron 1.221 homicidios dolosos contra mujeres y niñas en 12 entidades del país, entre 2007 y 2008.
El acceso a la justicia es una deuda en los países de la región, para las mujeres que viven y padecen violencia. Pese a los avances legislativos, en la realidad no tienen garantizada la reparación y castigo a los culpables. México y Guatemala han sido denunciados por eso ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

La trata con fines de explotación sexual se ha incrementado. En República Dominicana se estima que en los últimos 20 años se han traficado más de 70.000 mujeres.

En cuanto a la esfera de "mujer y pobreza", si bien ha disminuido en los países de la región, no ocurre lo mismo con la desigualdad. La participación laboral de las mujeres continúa siendo en el sector informal, en trabajos precarios, mal pagados y sin cobertura de la seguridad social, con un gran predominio en el trabajo doméstico. La brecha salarial entre mujeres y hombres persiste.

El documento asegura que, en ningún caso, se advierte una preocupación explícita por la dimensión e impactos de género de las medidas adoptadas y la feminización de la pobreza sigue creciendo.

Según cifras de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de 2013, la pobreza se incrementó en los hogares con jefas mujeres: 43 por ciento de los hogares indigentes y 38 por ciento de los hogares pobres en América Latina están a cargo de una mujer.

El reto es instrumentar políticas públicas que apunten a asegurar la autonomía económica de las mujeres y a implementar acciones respecto al tema de la distribución desproporcionada del uso del tiempo y trabajo de cuidado.

Respecto a "educación y capacitación de la mujer" en zonas urbanas y rurales, las indígenas tienen menor porcentaje de finalización de la educación primaria, excepto en Uruguay en las zonas rurales. Hacia 2010, en República Dominicana, Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas persistían disparidades de género significativas en relación con la menor escolarización primaria de las mujeres.

Si bien se han reducido las tasas de analfabetismo en la región, esta sigue siendo una de las situaciones de exclusión más graves que aún afrontan las sociedades. Bolivia es el país con mayor desigualdad de analfabetismo según género.

Sobre educación terciaria y superior, solo Argentina, República Dominicana y Uruguay aportan datos de los últimos cuatro años sobre la terminación del ciclo superior. En estos tres países las mujeres superan a los hombres en culminación del nivel terciario.

En cuanto al tema "mujer y conflictos armados", hay que recordar que en América Latina surgieron diferentes conflictos armados en Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Perú y Colombia. Esto exacerba la violencia de género, amplificando su impacto diferenciado en la mujer y recrudeciendo su situación de discriminación. La violencia sexual como táctica de guerra también ha estado presente en la región, particularmente contra mujeres indígenas.

Además, el contexto regional de inseguridad, militarización y debilitación del Estado, con la protección e impunidad del narcotráfico, las corporaciones y los paramilitares, aumentó la vulnerabilidad de los derechos humanos de las mujeres, que corren el riesgo de sufrir amenazas y ataques violentos.

En México, la lucha contra el crimen organizado ha incrementado la violencia contra ellas y ha generado desplazamientos internos que las afectan de manera particular.

"La mujer y la economía" es otra esfera de preocupación. En la última década, las mujeres elevaron su participación laboral, pero persisten las brechas de género estructurales en el mercado laboral. La tasa de desocupación sigue siendo mayor. El trabajo de las mujeres aún se concentra en los servicios y el comercio y tienen los menores niveles de productividad, ingresos y protección social.

En materia de servicios de cuidado, ha crecido la discusión sobre su extensión, en particular de cuidado de niños y niñas. Los países más avanzados son Uruguay, Costa Rica y Ecuador.

Respecto a "la mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones", la participación femenina en la vida política y en el acceso a los cargos públicos ha aumentado considerablemente en los últimos años.

En el caso de los poderes legislativos, se observa un avance notable en su participación política. Sin embargo, la paridad sigue pendiente por las dificultades para la plena implementación del cupo, debido a diversas barreras culturales, sociopolíticas y regulatorias.

Este principio fue incorporado en la Constitución de Bolivia (2009), en Ecuador (2008), en el Código Electoral de Costa Rica (2009) y en la Constitución de México (2014), donde ya 11 entidades federativas incluyen la paridad en sus marcos electorales estatales.

En lo que se refiere a los "mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer", la realidad en la región muestra que las jerarquías y rangos de estos mecanismos institucionales han sido diversos y no tienen suficiente fuerza para incidir en políticas públicas a favor de la igualdad, además de que cuentan con poco presupuesto para funcionar adecuadamente.

Los avances en la región respecto a "los derechos humanos de la mujer" no se traducen en mejoras en la vida cotidiana. Todos los países de América Latina y el Caribe ratificaron tanto la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), como la Convención de Belém do Pará.

Pero los mecanismos de implementación de esos documentos rectores aún son escasos. En general, los avances más notables han sido, sobre todo, las leyes integrales de violencia contra las mujeres y la creación de mecanismos judiciales o extrajudiciales.

La situación de las personas defensoras de derechos humanos muestra que las mujeres son más propensas a sufrir amenazas, muertes y tentativas de muerte, especialmente en Colombia, México, Guatemala, Brasil, Honduras y Perú.

Finalmente, en lo que se refiere a la esfera "la mujer y el medio ambiente" el informe señala que, pese al rol clave que ellas desarrollan en la gestión del agua, la perspectiva de género sigue ausente de las legislaciones, las políticas públicas y los programas relacionados con los recursos hídricos.

En pocos países de la región se han adoptado estrategias nacionales de desarrollo sustentable, en los que la transversalización de género está casi ausente, con excepción de Costa Rica, Uruguay y México.

Este informe refleja lo observado por las organizaciones de mujeres y feministas, que se traducirá en recomendaciones como una contribución para los debates de la sesión de la CSW en marzo de 2015. Allí, además de los problemas visibilizados en Beijing en 1995, se agregarán otros que urge considerar de cara a la agenda de desarrollo posterior a 2015

domingo, 23 de noviembre de 2014

AUMENTAR LA IGUALDAD DE GÉNERO, UN OBJETIVO CLAVE


Para reducir la violencia contra la mujer, garantizar su igualdad de derechos y sacarla de la pobreza hay que romper el ciclo del matrimonio y parto precoz.

Bjorn Lomborg



22/11/2014 - Aun en las sociedades ricas de hoy en día, se registra una continua desigualdad entre las personas de diferentes sexo. Las mujeres ocupan los puestos de trabajo peor remunerados, están peor representadas en la política y en los niveles superiores de las empresas, y llevan la peor parte en materia de violencia doméstica. Pero la situación en algunas partes del mundo en desarrollo es más grave. Las normas culturales tradicionales implican que muchas niñas reciben poca educación, se casan y tienen hijos siendo aún adolescentes, y ni siquiera pueden abrir una cuenta bancaria.

En Panamá, las mujeres ganan el 65% del salario de los hombres por el mismo trabajo, de acuerdo con datos del Foro Económico Mundial. Por cada mujer en el Parlamento, en cargos públicos o privados de alto rango, hay un 11% más de hombres.

Hace 15 años, la comunidad global se comprometió con un ambicioso conjunto de Objetivos de Desarrollo del Milenio. Se ha logrado cierto éxito en el cumplimiento de los objetivos para reducir las diferencias de género, pero las mujeres del mundo en desarrollo aún sufren los más altos niveles de pobreza, problemas de salud, falta de educación, desigualdad de derechos y violencia.

La ONU planea el siguiente conjunto de objetivos que nos conducirá hasta 2030, y tenemos que preguntarnos: ¿Qué objetivos debemos incluir? Con recursos limitados de tiempo, dinero y personal capacitado, necesitamos enfocarnos en aquellos que nos permitirán generar el mayor beneficio.

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La igualdad de género es un gran problema con varios componentes importantes. La reproducción es uno. Permitirle a las mujeres ejercer el control sobre el embarazo significa reducir el número de muertes en el parto y de muertes infantiles; darle más tiempo para dedicarse a la crianza de su familia y para obtener un ingreso. Es por eso que invertir dinero en programas de planificación familiar resulta una buena inversión. Pero esta no es la única manera de reflexionar sobre la igualdad de género. La mejor forma de reducir la violencia contra las mujeres, de garantizar que tengan igualdad de derechos y de sacarlas de la pobreza es salir del ciclo del matrimonio y el parto precoz, y empoderarlas como miembros plenos de la sociedad.

Esto es más fácil decirlo que hacerlo, por supuesto, pero un buen enfoque es mantener a las niñas en la escuela durante más tiempo y asegurarse de que haya trabajos disponibles bien remunerados para ellas cuando terminen la escolaridad. En la India rural, por ejemplo, los reclutadores para trabajos administrativos bien pagados en las empresas visitaron pueblos seleccionados al azar durante un período de tres años. En esos pueblos había más empleo femenino y las mujeres de entre 15 años y 21 años de edad tenían 5-6 puntos porcentuales menos probabilidades de casarse o dar a luz durante este período.

Por otra parte, las mejores oportunidades laborales las incentivaban a alcanzar una mejor educación, las niñas más jóvenes permanecían más tiempo en la escuela, y las mujeres se matriculaban en cursos de capacitación después de la escuela.

Cuando nos fijamos en la evidencia a través de diferentes estudios y países, cada dólar gastado en mejorar la rentabilidad mediante un mayor acceso de las mujeres a las oportunidades económicas, redunda en siete dólares de beneficio.

Mejorar la educación femenina es también un buen objetivo, pero que es difícil de lograr. En los estudios realizados se muestra que por cada dólar gastado, los beneficios probablemente ascenderían a cerca de cinco dólares de bienestar social.

Hay muchos otros posibles objetivos que parecen ser buenos, pero para los que no tenemos estimaciones de costos o beneficios. Por ejemplo, garantizar que las mujeres tengan los mismos derechos a heredar, firmar un contrato, registrar un negocio o abrir una cuenta bancaria costaría muy poco, pero podría tener beneficios de largo alcance, pero no tenemos los datos para cuantificarlos.

El aumento de la representación política femenina también acarrearía un bajo costo, mientras que los beneficios serían, en general, bienvenidos, pero difíciles de cuantificar. En esencia, las diversas prioridades de las mujeres comenzarían a tener la misma predominancia que las de los hombres.

La igualdad de la mujer es un tema complejo y no se logrará mediante un conjunto de soluciones prolijas y estandarizadas. Sin embargo, los análisis económicos pueden ayudar a mostrar que podemos hacer el máximo beneficio posible. La planificación familiar puede ser uno de los mejores objetivos de la lista de prioridades de las Naciones Unidas, porque generaría $120 de beneficio social por cada dólar gastado. Pero muchos otros caminos, como la educación, oportunidades económicas, junto con los derechos de las mujeres y la mayor igualdad de oportunidades, compiten por un lugar entre las otras prioridades de nutrición, salud y pobreza.

ACOSO CALLEJERO


Artículo publicado en La Estrella de Panamá el domingo 23 de noviembre 2014:

Haydée Méndez Illueca

Abogada

 

El acoso callejero es una de las formas de violencia simbólica cotidiana y naturalizada, vista por muchos hombres como “piropos”, cuando en realidad no es más que una manera de tratar a las mujeres como objetos, lo que es parte de la historia de la humanidad, que sigue relegando a la mujer a una posición de subordinación.

El Observatorio Virtual Contra el Acoso Callejero de Perú lo define como: “Una forma de violencia de género no deseada que implica silbidos, comentarios sexuales, alusiones groseras al cuerpo de la mujer, tocamientos, masturbación pública, miradas extremadamente lascivas y exhibicionismo”.  Este comportamiento lo llevan a cabo desconocidos en lugares públicos, motivados por el género; invaden el espacio físico y emocional de una mujer de manera irrespetuosa, atemorizante o insultante.  No son piropos agradables, sino una conducta egoísta y violenta, una forma de doblegar a la mujer y mostrar que le pertenece.  Todo comentario en la calle sobre el cuerpo de una mujer es violento, porque parte de considerar al cuerpo de ella como propiedad pública.  Casi siempre es un grupo de hombres que realiza el acoso, como por ejemplo, gritos y comentarios soeces de los obreros cuando una mujer sola pasa por una construcción.

El problema no es sólo de Latinoamérica, como podrían pensar muchas personas---es mundial.  Recientemente circuló un video por las redes sociales sobre el acoso callejero en la ciudad de Nueva York, sobre la filmación de una mujer que caminaba por las calles y que fue acosada más de 100 veces.

¿Cómo combatir este problema?  ONU Mujeres y la Unión Europea buscan contribuir al fortalecimiento de las capacidades de organizaciones de la sociedad civil en procesos legislativos y en la formulación de políticas públicas que promuevan la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.  Queremos proponer una ley contra el acoso en Panamá.  No ha sido fácil, ya que incluso una ley específica contra el acoso sexual en el empleo ya fue rechazada hace unos años por la Asamblea Nacional.  Los hombres la denominaban la “ley del piropo”, ridiculizándola y desmeritándola.  La propuesta es una ley integral que comprenda y sancione el acoso sexual en el ámbito laboral y educativo, el hostigamiento en las escuelas o “bullying”, que causa tantos estragos en los niños, niñas y adolescentes, el favoritismo, el acecho y el acoso callejero.  El acoso callejero es lo más difícil de sancionar, ya que, por lo menos en Panamá, no hay un policía a mano cuando las mujeres lo sufren, que pueda llamar la atención al acosador o incluso detenerlo, dependiendo de la gravedad del delito.  Cuando proviene de un grupo de obreros en una construcción se le puede reclamar al capataz, quien es el responsable del comportamiento de sus obreros.

Sin embargo, es imposible frenar esta situación sólo con la implementación de una ley.  El problema es mucho más profundo; tiene que ver directamente desde la crianza más básica del ser humano.  Y lo cierto es que la diferencia entre un halago y el acoso callejero puede a veces ser muy difusa, pero es la mujer la que define si es violencia o no.  Toda mujer tiene derecho a que no le guste el acoso callejero, porque la calle también es de las mujeres y tienen derecho a circular sin ser violentadas y a revindicar su derecho a circular en paz, sin insultos y sin violencia.

En algunos países, como en México, donde los tocamientos y el acoso en los medios de transporte eran graves, se ha llegado al extremo de optar por la invisibilización y la segregación, como vagones del metro segregados y “buses rosa” para mujeres.  En Chile, el Observatorio contra el acoso sexual callejero ganó un proyecto llevado a cabo por ONU Mujeres y la Unión Europea, con otras 11 organizaciones, denominado Programa de Fortalecimiento de Organizaciones de la Sociedad Civil que Promueven la Igualdad de Género.  Este Programa busca generar cambios en la sociedad chilena para posicionar el acoso sexual callejero como una forma de violencia de género, a través de estrategias de incidencia legal, científica y comunicacional.  Los tres ejes de trabajo son: (1) Una investigación social que permita retratar las percepciones e imágenes del acoso sexual callejero en la ciudadanía en todo el país, indagando en su disposición a legislar en torno a la problemática; (2) Una campaña comunicacional en medios de transporte, la vía pública y redes sociales para informar, sensibilizar y llamar a la acción a la ciudadanía respecto a esta problemática, que aún no es reconocida como una forma de violencia de género; y (3) Un proyecto legislativo que eduque a las nuevas generaciones para erradicar el acoso sexual callejero a través de transformaciones en las políticas públicas y comunicacionales y que proteja a las víctimas de manera seria y responsable.

miércoles, 15 de octubre de 2014

EN DEFENSA DE LAS FEMINISTAS


Por:  Haydée Méndez Illueca
Abogada

En días pasados me alegró mucho leer un artículo de Nelly Cumbrera donde (¡por fin!) se reconocía el mérito del movimiento feminista.  Y es que hay una tendencia a desacreditar y ridiculizar a las feministas, sobre todo de parte de grupos fundamentalistas y conservadores y de parte de aquellas iglesias que se resisten a vivir en el Siglo XXI.  Nos tildan de radicales, locas, “hembristas”, lesbianas, machorras, etc.  Por ello, me sorprendió mucho que se aprobara en Chile la legalización del aborto.  Parece que poco a poco se nos está dejando entrar a las latinoamericanas en el Siglo XXI, el llamado “Siglo de las Mujeres”, como en el resto de los países occidentales del mundo.

A diferencia de lo que afirmaba Aristóteles, todos comenzamos siendo hembras y no es sino a partir de la octava semana que comienza a darse una diferenciación sexual.  Esto es un hecho establecido por la biología desde el año de la pera, no algo novedoso que hayamos descubierto recientemente.  Sin embargo, se sigue insistiendo en que la mujer es una suerte de “varón defectuoso” y en la superioridad del llamado “sexo fuerte” y la sumisión de la mujer.

¿Qué es el feminismo?  No es más que la lucha por la equidad de género.  Es la lucha de las mujeres por tener iguales oportunidades que los hombres y que se les considere y se les respete como a los hombres.  No es una lucha contra los hombres, sino una lucha por la equidad, aunque respetando las diferencias.  Porque diferencias hay, y muchas.  Pero (como dicen los franceses), ¡viva la diferencia! 

No obstante, las mujeres hemos tenido que recurrir algunas veces a manifestaciones extremas para que nos hagan caso, como por ejemplo, quitarnos los sostenes y usarlos de bandera en los años sesenta.  Y quizás por ello nos hemos expuesto a las burlas y la ridiculización por parte de muchos hombres y algunas mujeres, que se resisten al cambio de paradigma e insisten en que las mujeres ocupen “su lugar” (que no es otro que el de una posición de inferioridad y sumisión con respecto al hombre).  Pero eso siempre lo hace cualquier grupo si no le hacen caso: llamar la atención de alguna forma, como cerrar calles.  A veces es la única forma de que les hagan caso, porque incomoda a las personas que se aferran al status quo.

Decirle “feminista” a alguien se convirtió casi en un insulto.  Incluso todavía hay muchas mujeres, sobre todo políticas y candidatas a puestos de elección, que niegan ser feministas, por miedo a perder votos.  Este fue el caso de una Presidenta de Costa Rica, que cuando era candidata decía “yo no soy feminista, pero sí creo en los derechos de las mujeres”, sin darse cuenta de que estaba pronunciando un oxímoron, porque nunca hubiera sido Presidenta si no hubiera sido por una feminista.  Felizmente, hoy hay muchas mujeres y muchos hombres solidarios que se declaran feministas, y a mucho orgullo, porque saben lo que la palabra significa.  Son hombres inteligentes, que comprenden que el machismo significa no aprovechar la productividad, la inteligencia y los conocimientos de la mitad de la población.  Y esto, por supuesto, retrasa el progreso de la sociedad.

Revisando viejos archivos tropecé con un escrito de autora desconocida que dice muchas verdades de a puño, que transcribo para reflexión de las y los lectores.

Agradéceselo a una feminista
Si eres mujer y...
·         Puedes votar, agradéceselo a una feminista.
·         Recibes igual salario al de un hombre por hacer el mismo trabajo, agradéceselo a una feminista.
·         Fuiste a la universidad en lugar de que se esperara que dejaras los estudios después del bachillerato para que tus hermanos pudieran estudiar pues "tú de todos modos simplemente vas a casarte", agradéceselo a una feminista.
·         Puedes solicitar cualquier empleo, no sólo un "trabajo para mujeres", agradéceselo a una feminista.
·         Puedes recibir y brindar información sobre control de la fertilidad sin ir a la cárcel por ello, agradéceselo a una feminista.
·         Es mujer tu médica, abogada, pastora, jueza o legisladora, agradéceselo a una feminista.
·         Practicas un deporte profesional, agradéceselo a una feminista.
·         Puedes usar pantalones sin ser excomulgada de tu iglesia o sacada del pueblo, agradéceselo a una feminista.
·         A tu jefe le está prohibido presionarte a que te acuestes con él, agradéceselo a una feminista.
·         Eres violada pero el juicio no se trata sobre el largo de tu vestido o tus novios anteriores, agradéceselo a una feminista.
·         Inicias un pequeño negocio y puedes obtener un préstamo usando sólo tu nombre y tus antecedentes de crédito, agradéceselo a una feminista.
·         Estás bajo juicio y se te permite testificar en tu propia defensa, agradéceselo a una feminista.
·         Posees propiedad que es únicamente tuya, agradéceselo a una feminista.
·         Tienes derecho a tu propio salario aun si estás casada o hay un hombre en tu familia, agradéceselo a una feminista.
·         Obtienes la custodia de tus hijas e hijos tras un divorcio o una separación, agradéceselo a una feminista.
·         Votaste por quien creíste mejor, sin que nadie te dijera por quién, agradéceselo a una feminista.
·         Tienes voz en cómo criar y cuidar a tus hijas e hijos en lugar de que les controle completamente tu esposo o su padre, agradéceselo a una feminista.
·         Tu marido te golpea y esto es ilegal y la policía lo detiene en vez de sermonearte sobre cómo ser una mejor esposa, agradéceselo a una feminista.
·         Se te otorga un título después de ir a la universidad, en lugar de un certificado de haber completado los estudios, agradéceselo a una feminista.
·         Puedes amamantar a tu bebé discretamente en un lugar público y no ser arrestada por ello, agradéceselo a una feminista.
·         Te casas y tus derechos humanos civiles no desaparecen dentro de los derechos de tu esposo, agradéceselo a una feminista.
·         tienes el derecho a rehusar tener relaciones sexuales con tu esposo enfermo [o sano], agradéceselo a una feminista.
·         Tienes derecho a que tus registros médicos confidenciales no sean divulgados a los hombres de tu familia, agradéceselo a una feminista.
·         Tienes derecho a leer los libros que desees, agradéceselo a una feminista.
·         Puedes testificar en la corte sobre crímenes o daños que tu esposo haya cometido, agradéceselo a una feminista.
·         Puedes escoger ser madre o no cuando tú quieras y no según los dictados de un esposo o un violador, agradéceselo a una feminista.
·         Puedes esperar vivir hasta los 80 años [o más] en vez de morir entre los 20 y 30 a causa de embarazos ilimitados, agradéceselo a una feminista.
·         Puedes verte como una humana adulta plena, y no como una menor de edad que necesita ser controlada por un hombre, agradéceselo a una feminista.

martes, 16 de septiembre de 2014

EDUCACIÓN SEXUAL Y DERECHOS HUMANOS

Por: Haydée Méndez Illueca
Abogada

El Ministerio de Educación del Perú y la UNESCO han presentado conjuntamente un documento sobre Educación Sexual Integral, que vale la pena resumir aquí, en vista de que es el tema del momento en Panamá.  Ojalá hubiésemos tenido en el gobierno pasado un Ministerio de Educación que tuviera tan clara su función en la educación y la prevención de las infecciones de transmisión sexual, de los embarazos precoces y de los abortos inseguros, como el Ministerio de este país amigo.

Lo más importante que debemos tener claro es que la educación sexual integral no sólo forma parte de los Derechos Humanos, sino que es un contenido esencial del derecho a la educación.  Y que la legislación nacional e internacional no operan como campos separados, sino que las normas internacionales son de obligatorio cumplimiento, tanto por el Estado como por la ciudadanía.  Por eso, su omisión es incumplimiento de las obligaciones estatales de respetar, proteger y cumplir el derecho a la educación.

Siguiendo esta línea, nuestra Constitución señala que la educación “se basa en la ciencia, utiliza sus métodos, fomenta su crecimiento y difusión y aplica sus resultados para asegurar el desarrollo de la persona humana y de la familia, al igual que la afirmación y fortalecimiento de la Nación panameña como comunidad cultural y política”, y está abierta “a todos los alumnos, sin distinción de raza, posición social, ideas políticas, religión o naturaleza de la unión de sus progenitores o guardadores”.  Es función esencial del Estado “velar por la salud de la población” y el individuo, como parte de la comunidad, “tiene derecho a la promoción, protección, conservación, restitución y rehabilitación de la salud y la obligación de conservarla, entendida ésta como el completo bienestar físico, mental y social.”  La ley 4 de 1999 desarrolla la Constitución en los numerales 8, 12 y 14 de su artículo 13, cuando establece que “La política pública que el Estado desarrollará para promover la igualdad de oportunidades en materia de salud, contempla: “8. Promover la enseñanza de la sexualidad y reproducción, como medio preventivo para garantizar una buena salud sexual y reproductiva”; “12. Impulsar programas de prevención del embarazo en la adolescencia.” y “14. Desarrollar programas para atender el programa de los abortos despenalizados por el Código Penal.” 

La educación integral en sexualidad no es, pues, nada nuevo ni la negación de la patria potestad de los padres.  Al contrario, se requiere que los padres y madres de familia se comprometan con la educación sexual integral de sus hijos e hijas.  Para ello se necesita la capacitación tanto de los padres y madres, como de un personal docente adecuadamente formado y capacitado para impartirla.  Y en esta misma línea, la Ley 4 de 1999 señala en su artículo 17, numeral 2, que “la política pública que promoverá el Estado panameño en materia de educación y cultura, para la igualdad de las oportunidades de la mujer, comprende: Capacitar a los docentes en el componente género, para que se aplique en todo proceso de enseñanza aprendizaje en los distintos niveles del sistema educativo.” 

La educación integral en sexualidad está contemplada como un derecho humano en la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y en la Ley 4 de 1999, de Igualdad de Oportunidades.  En cuanto a la educación integral en sexualidad como de obligatoria inclusión en el currículo de todos los niveles educativos oficiales y particulares de la República de Panamá, ya está contemplada en los artículos 16, 17, 21 y 22 de la Ley 4 de 1999 de Igualdad de Oportunidades y en el artículo 96 del Decreto Ejecutivo 53 de 2002, que la reglamenta, además del artículo 27 de la Ley 82 de 2013 contra la violencia y el femicidio, que enumera las obligaciones del Ministerio de Salud.

La educación sexual es fundamental para reducir el embarazo en la adolescencia, el aborto inseguro y prevenir la violencia sexual, las ITS (infecciones de transmisión sexual), el VIH y el SIDA.  Es importante para salvaguardar el ejercicio de otros derechos, como el derecho a la vida, a la integridad, al libre desarrollo de la personalidad, a la salud, a la supervivencia, al desarrollo, a la libertad y seguridad personales, a la igualdad y a la no discriminación, entre otros.


Como la educación debe estar dirigida a promover el desarrollo integral de la persona humana, la omisión de la sexualidad, que es un derecho humano y una obligación estatal, constituiría un incumplimiento de las obligaciones estatales de respetar, proteger y cumplir el derecho a la educación, dentro y fuera de la escuela.  Las familias y los medios de comunicación son los agentes que más influyen en la formación de niños, niñas y adolescentes.  Aunque algunos piensan que hay oposición de los padres y madres de familia a la educación sexual integral en las escuelas, un número importante de estudios realizados tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo y en distintas encuestas de opinión elaboradas en el Perú demuestran que son ellos/as los que más la promueven y la demandan.  Para que la educación sea eficaz, debe comprometer a los padres y madres de familia, así como a los medios de comunicación y fomentar su participación en el proceso educativo de niños, niñas y adolescentes.

viernes, 12 de septiembre de 2014

SALUD PÚBLICA: DEUDA DEL ESTADO

Por: Haydée Méndez Illueca, Abogada

Nuestro país está en deuda con la salud pública, a pesar de que nuestra legislación en este tema es de las mejores de América Latina.  Pero las leyes no se cumplen; no se sanciona tampoco a los funcionarios públicos que no las cumplen; y el resultado es que la ley se convierte en letra muerta.  Los Comités de Seguimiento de los Organismos Internacionales han indicado una y otra vez esta falta de cumplimiento de los convenios suscritos por nuestro país (que son ley de la República), lo que nos impide cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Entre los más graves problemas de salud pública de nuestro país está el embarazo precoz.  En Panamá una de cada cinco embarazadas es una adolescente, pero esto es más grave aún en nuestras comarcas indígenas, donde una de cada tres embarazadas es adolescente.  ¿Cuáles son los resultados?  Si la madre es menor de 20 años, hay 50% más de probabilidad de muerte del recién nacido; esto también afecta negativamente a la niña en cuanto a su educación; en muchos casos provoca abortos inseguros; y le trunca irreparablemente su proyecto de vida.

La Asamblea Nacional acaba de prohijar un proyecto de ley de salud pública en un esfuerzo por reducir estas estadísticas y educar para la prevención.  El mismo ha recibido un rechazo rotundo de Monseñor Ulloa, quien opina que la educación integral en sexualidad es un tema que les corresponde exclusivamente a los padres de familia y no a la educación pública.

¿Ignora Monseñor que el 84% de los niños que nacen en Panamá no tienen familia, porque nacen fuera de una unión estable?  La mayoría son hijos de madres solteras que tienen dos o más trabajos y pasan todo el día fuera de casa.  Los “padres” de la mayoría de las familias panameñas no tienen ni el tiempo ni el conocimiento para educar a sus hijos en sexualidad.  Para ellos el tema es tabú y piensan que si les hablan de sexo a sus hijos, van a tener relaciones sexuales antes de tiempo, cuando es todo lo contrario.  Según una encuesta de CID Gallup, a la mayoría de los y las adolescentes panameñas ningún pariente adulto les ha hablado jamás de sexo ni de cómo evitar el contagio de infecciones de transmisión sexual.  Entonces, ¿no le queda esta responsabilidad a la escuela?

Las adolescentes no se embarazan solas.  El 70% de los hombres responsables de embarazar a las adolescentes son mayores de 20 años, lo que nos indica que el embarazo es el resultado de una violación o por lo menos de una violación estatutaria (estupro), que en la mayoría de los casos queda impune o lo que es peor, resulta en la transmisión del VIH, lo que nos lleva a otro grave problema de salud pública, ya que según la OMS, Panamá ocupa el tercer lugar de Centroamérica con personas infectadas con VIH.

El proyecto de ley que los fundamentalistas tratan de satanizar (por segunda vez) no contiene nada nuevo.  Todas sus disposiciones ya están plasmadas en otras leyes.  Lo que se ha hecho es recopilarlas en una sola ley para facilitar su implementación y la obligatoriedad de su cumplimiento.  Abogar por que no se promulgue esta ley es apología del delito, porque se está pidiendo que no se cumplan las leyes y que los violadores de niñas sigan en la impunidad.

La educación integral en sexualidad les da a los jóvenes los conocimientos, aptitudes, actitudes y valores que necesitan para ver su sexualidad como algo natural y no como un tabú.  Sobre todo, les da información para disipar mitos; referencias respecto a recursos y servicios a que tienen derecho; les enseña a identificar y defenderse de abusos sexuales; y a conocer sus derechos.

Está comprobado científicamente por varios estudios comparativos que los jóvenes que reciben educación integral en sexualidad desde temprana edad posponen el inicio de sus relaciones sexuales; y que las mujeres con mayor escolaridad gozan de mejor salud y oportunidades, tanto ellas como sus hijas e hijos.

Ni las autoridades públicas ni la ciudadanía consciente nos podemos dar el lujo de ignorar estos problemas.  La deuda que tiene el Estado con la salud pública de nuestra población joven es un gran desafío y genera un círculo vicioso de exclusión educativa y socioeconómica de miles de niños y niñas, que ven truncado su proyecto de vida o mueren por ignorancia sobre cómo evitar las enfermedades mortales transmitidas sexualmente.